Emilia Andrade

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Nombre: Emilia Andrade

Edad: 28 años

Profesión: Fonoaudióloga

Lugar: Quito (Ecuador)

Tiempo en Don Juan: Seis visitas de 3 o 4 días

¿Cómo conociste Don Juan y el proyecto de A mano Manaba?

Conocí Don Juan después del terremoto del 16 de abril del 2016 porque unos amigos se organizaron para llevar ayuda a la población de esta comunidad. Eligieron este lugar porque familiares de ellos tenían una casa cercana y visitaban con frecuencia las playas de Don Juan.

Al proyecto A mano Manaba lo conocí justamente por estos familiares de mis amigos, ellos me hablaron de Rut pero antes de conocerla a ella, tuve la oportunidad de verme con Ale Cusme, ella me contó que se dedicaba a declamar amorfinos, para mí fue encantador saber que aún había gente interesada en rescatar el valor de la oralidad aquí en el país. En otra visita ya pude conocer a Rut quien me explicó sobre A mano Manaba y la intención de generar vínculos de ambos lados, de entregar y recibir conocimientos, de entender la reciprocidad que existe en el trabajo en comunidad.

¿Cómo fue tu experiencia en Don Juan? ¿En qué colaboraste?

Fue maravillosa, con cada visita he ido aprendiendo muchísimo de los/as niños/as y los/as jóvenes que se acercaban a leer en el proyecto que fuimos a realizar, de las mujeres que se vincularon a A mano Manaba y de las personas que lo están coordinando. He aprendido de la simpleza de la vida, de la fortaleza para levantarse después de un fenómeno tan destructor como el terremoto y de la generosidad de las personas de Don Juan.

Mi trabajo fue llevar la experiencia de Picnic de Palabras Ecuador a este espacio para transformar la experiencia de la lectura en un tiempo de disfrute. Picnic de Palabras es un proyecto de fortalecimiento cultural que busca fomentar la mediación lectora en espacios no convencionales, con esta iniciativa ya llevamos 2 años en Quito y fue la primera vez que salimos de la ciudad para hacerlo en la playa.

¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué?

Sí la recomendaría, a quien esté dispuesto a enseñar y a aprender. ¿Por qué? Porque te permite valorar los detalles simples de la vida y porque conoces desde adentro la manera de vivir de una comunidad tan especial y mágica como la de Don Juan.

¿Qué te parecen las personas de la comunidad?

Yo he tenido encuentros muy muy bonitos con la comunidad, seguramente, como todo en la vida, hay las dos caras de la moneda pero en general son personas muy amables, generosas, comunicativas y trabajadoras. Puedo hablar de manera específica de los niños y niñas con quienes he trabajado, ellos/as son maravillosos/as. Siempre amorosos y dispuestos a hacerte sentir parte de su vida.

¿Y las que llevan adelante la ONG?

Rut y Esteban han logrado enraizarse con el lugar y la gente, son personas comprometidas con lo que están haciendo y con una comprensión clara de las fortalezas y debilidades de Don Juan. Además las conversaciones con ellos siempre son agradables, se disfrutan mucho las discusiones inteligentes que se generan en los momentos después del trabajo.

¿Qué le dirías una persona que se está planteando visitar Don Juan como voluntario?

Que vaya con la intención de entregar y recibir, que teja redes horizontales con las personas y que disfrute del trabajo.