Emma Sechez

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Nombre: Emmanuelle Sechez

Edad: 46 años

Profesión: “Quality Manager” en una relojería. En reconversión profesional hacia la Asistencia para el desarrollo.

Lugar: Gaillard, Haute-Savoie (Francia)

Tiempo en Don Juan: varias semanas de julio y agosto 2016

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¿Cómo conociste Don Juan y el proyecto de A mano Manaba?

Cuando llegué a Ecuador, quería ayudar a una pequeña comunidad que hubiera sufrido el terremoto y que estuviera lejos de la ayuda estatal o internacional. Cuando estaba en Quito, conocí Don Juan por medio de Alejandra Gomez que esta trabajando con la ONG Ayuda Directa en un programa de reconstrucción de viviendas en Don Juan.
Al llegar a Don Juan, empiezo a hablar con los habitantes para saber cuáles eran las necesidades y rápidamente entro en contacto con Rut, que estaba iniciando y organizando los proyectos locales con la ONG A Mano Manaba.

¿Cómo fue tu experiencia en Don Juan? ¿En qué colaboraste?

La experiencia en Don Juan fue muy enriquecedora a nivel humano, profesional y cultural. He ayudado Rut con el taller de tareas para los niños, por la tarde, después del tiempo escolar. Hablando con Rut, con la directora de la escuela y con los profesores de Don Juan, y ayudando a los niños, me di cuenta de que tienen mucha demanda de apoyo escolar. Entonces, tomé la decisión de difundir en Francia mi experiencia con un proyecto de ayuda para leer y escribir para los niños de Don Juan y para apoyar los proyectos de A Mano Manaba.

¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué?

Recomiendo esta experiencia para fortalecer el enlace entre los seres humanos. Ahora cada uno vive encerrado en su cultura y encontrar otras experiencias permite abrir su mente y ver que no somos diferentes. Además de esta apertura, nos damos cuenta de la gran disparidad tanto entre pueblos y ciudades de un mismo país como entre países. La mejor solución a una disparidad es una promoción constante de la igualdad de oportunidades. Por eso, recomiendo esta experiencia, cada uno puede promover con sus conocimientos, su motivación, el acceso al aprendizaje escolar o profesional, por ejemplo, que una comunidad pide.

¿Qué te parecen las personas de la comunidad?

Las personas de la comunidad me han parecido muy bravas para superar el miedo del terremoto. Son muy talentosas y positivas, creando y buscando soluciones para mejorar el buen vivir del pueblo. Son muy amables y cálidos, tomando tiempo para hablar con los visitantes. Son curiosos y muy tolerantes con los extranjeros, es un placer de compartir con ellos. Además, lo que se queda en mi corazón es la profunda gratitud que me han mostrado.

¿Y las que llevan adelante la ONG?

Rut y Esteban me han impresionado mucho por su implicación en la vida de la comunidad. La disponibilidad para mantener la motivación, hablar con todos y, más que todo, con un espíritu muy positivo. De ellos sé que “con poco pero todos juntos” podemos hacer mucho para Don Juan, federan y coordinan las buenas voluntades. Dan una dinámica positiva a los deseos de la comunidad y les agradezco mucho por compartir eso.

¿Qué le dirías una persona que se está planteando visitar Don Juan como voluntario?

Le diría simplemente que escuche a la gente de Don Juan, que tiene tanto que aprender de ellos, como ellos de él.